¿Tu altavoz suena mal y no sabes si está roto? Este test guiado reproduce sonidos de prueba -barridos de graves y agudos, ruido por canal, polaridad y tonos a varios niveles- y tú solo tienes que decir qué oyes: en unos dos minutos sabrás si el problema es el woofer, el tweeter, un cable… o nada.
Un test de altavoces guiado y gratis para saber por qué tu altavoz suena mal —o si de verdad está roto—. En vez de adivinar leyendo foros, el asistente reproduce sonidos de prueba concretos (barridos de graves y agudos, ruido por canal, comprobación de polaridad, tonos a niveles crecientes) y te pregunta qué oyes tras cada uno. El sensor es tu oído: no hace falta micrófono, no se instala nada y no se graba nada.
Qué puede detectar
Las averías clásicas, explicadas en cristiano: un woofer que traquetea (suspensión dañada o bobina rozando) frente a una inofensiva estantería que vibra; un tweeter fundido o que raspa; un canal muerto o débil (muchas veces es solo un cable o el balance); la polaridad invertida (un cable + / − cambiado que mata la imagen estéreo y los graves); y la distorsión que solo aparece a volumen alto: un límite de potencia, no una avería. Al final tienes un diagnóstico principal, hallazgos secundarios y el siguiente paso recomendado, con una tarjeta de resultado para compartir.
Antes de empezar
Colócate donde escuchas normalmente, pon el volumen a un nivel medio-bajo y sigue los pasos. En parejas estéreo, la prueba de polaridad funciona mejor de pie entre los dos altavoces. El veredicto es orientativo —un test de oído guiado, no una medición de laboratorio—, pero separa muy bien los casos típicos y te dice cuándo merece la pena un técnico (o solo un destornillador).
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona el test de altavoces?
Reproduce señales de prueba concretas —barridos de graves y agudos, ruido por canal, comprobación de polaridad y tonos a niveles crecientes— y te pregunta qué oyes tras cada una. Con tus respuestas, un conjunto de reglas apunta a la causa más probable: woofer o tweeter dañado, un cable cambiado, un canal muerto, el límite de potencia del equipo… o nada.
¿Es fiable el diagnóstico?
Es orientativo: el sensor es tu propio oído, así que depende de lo atento que escuches. Distingue muy bien los casos clásicos (woofer que traquetea, tweeter mudo, polaridad invertida, canal muerto, vibración del entorno), pero no sustituye a un técnico con instrumentos.
El traqueteo era «vibración del entorno». ¿Está roto mi altavoz?
No: ese es el resultado bueno. Los graves hacen resonar objetos alrededor del altavoz: paneles de muebles, rejillas, estanterías, cristales. Desacopla el altavoz con tacos de goma o espuma, aprieta tornillos y aparta los objetos que zumben. El altavoz está bien.
Mi altavoz solo distorsiona a volumen alto. ¿Está roto?
Probablemente no: todo amplificador y altavoz tiene un límite, y pasarlo produce clipping, un sonido sucio y comprimido. Es un límite, no una avería. Eso sí, respétalo: el clipping mantenido es el asesino número uno de tweeters. Si distorsiona incluso a volumen bajo, entonces sí hay algo dañado.
¿Sirve para auriculares y barras de sonido?
Sí. El asistente se adapta: con auriculares comprueba cada lado y mantiene niveles moderados; con un solo altavoz (Bluetooth, barra, móvil) se salta las pruebas que solo tienen sentido en estéreo, como la de polaridad.
¿El propio test puede dañar mi altavoz?
A volumen sensato, no. Empieza a nivel medio-bajo como se indica: las señales son cortas y controladas. Evita el barrido de graves a todo volumen en altavoces pequeños: el objetivo es oír los problemas, no provocarlos.