Cuándo cambiar las almohadillas de tus auriculares no lo decide un plazo, sino cinco señales: la espuma ya no recupera el grosor cuando la aprietas, el material se agrieta o se pela, los graves suenan más flojos que antes, entra más ruido de fuera y notas el aro duro contra la oreja. Audio-Technica, que somete sus auriculares a un ensayo de hidrólisis, clasifica las almohadillas como artículos perecederos y les da unos 5 años de vida normal, o 2 o 3 años si sudas mucho o vives en un sitio húmedo. Ni seis meses ni 350 horas: esas cifras que circulan no salen de ningún fabricante.
Y la parte que casi nadie cuenta: la almohadilla no es un accesorio de confort, es parte del circuito acústico. El Sennheiser HD 490 PRO viene de fábrica con dos juegos, y medido a ±3 dB el mismo auricular llega a 20 Hz con las de terciopelo y solo a 40 Hz con las de tela. Una octava entera de graves sin tocar nada más: ni el cable, ni la fuente, ni el archivo. En esta guía tienes cuándo tocan, qué le hacen exactamente al sonido, cómo limpiarlas sin destrozarlas y cómo elegir el recambio.
Cuándo cambiar las almohadillas de los auriculares: seis señales
Cámbialas cuando aparezca cualquiera de estas seis señales, aunque las otras cinco estén perfectas. Ninguna se cura con limpieza: cuando la espuma pierde recuperación o la capa de poliuretano empieza a descomponerse, el proceso solo va en una dirección. La primera columna es lo que notas; la segunda, lo que está pasando por dentro.

| Lo que notas | Lo que pasa por dentro | Qué hacer |
|---|---|---|
| La huella del dedo tarda en irse o no vuelve | La espuma ha perdido recuperación elástica: se ha apelmazado | Cámbialas. Es la señal más temprana y la que más mueve el sonido |
| El material se agrieta, se pela o deja escamas negras | Hidrólisis del poliuretano de la polipiel: la capa se vuelve quebradiza | Cámbialas ya; además mancha la cara, el pelo y la ropa |
| Notas el aro duro o la rejilla contra la oreja | Ya no queda grosor: tu oreja toca la estructura de la copa | Cámbialas. Suena distinto y hace daño en sesiones largas |
| Menos graves y entra más ruido de fuera | El sellado se ha roto y la fuga actúa como un filtro paso alto | Confírmalo con la prueba del sellado antes de comprar nada |
| Huelen, están endurecidas o pegajosas | Sudor, sebo y cosméticos acumulados que el material ya no suelta | Cámbialas: es la única pieza que tocas con la piel |
| Un canal suena distinto del otro | Una almohadilla más aplastada que la otra, casi siempre la del lado que apoyas | Cambia el par, nunca una sola |
En 10 segundos te aseguras haciendo la prueba del pulgar
Aprieta el centro de la almohadilla con el pulgar hasta el fondo, cuenta cinco segundos y suelta. Una almohadilla sana recupera el grosor casi de golpe; una gastada deja la huella marcada y tarda, o directamente no vuelve. Repítelo en las dos y compáralas, ya que la del lado sobre el que apoyas los auriculares en la mesa, o la del lado por el que más sudas, casi siempre se desgasta antes.
Es la comprobación más útil porque detecta el problema antes de que se vea. Una almohadilla puede estar impecable por fuera y haber perdido ya varios milímetros de grosor efectivo, que es justo lo que decide a qué distancia queda tu oreja del altavoz.
La prueba del sellado: tus manos contra las copas
Reproduce un tono continuo de 50 Hz con un generador de tonos a volumen medio, ponte los auriculares como siempre y escucha. Ahora ahueca las manos sobre las copas y presiónalas suavemente contra la cabeza, sin recolocarlas. Si el grave crece de golpe y gana cuerpo, el sellado no estaba cerrando, por lo que indicaría que hay una fuga que tus manos acaban de tapar.
Dos avisos. El primero, en auriculares abiertos apenas notarás cambio, porque están diseñados para no sellar; ahí la señal buena es la del pulgar, no esta. El segundo, hazla dos veces, con gafas (si las usas) y sin ellas. Si la diferencia solo aparece con las gafas puestas, el problema no es la almohadilla sino la patilla de las gafas, y eso tiene otra solución.
¿Cada cuántos años? El fabricante dice 5, internet dice 6 meses
Audio-Technica es de las pocas marcas que publica una cifra, y la publica con su razonamiento: todos sus auriculares pasan una prueba de hidrólisis, las almohadillas y la almohadilla de la diadema se clasifican como artículos perecederos porque se descomponen al exponerse a humedad, agua, sudor y fricción, y la vida útil normal es de unos 5 años. Con humedad alta o uso muy frecuente, la marca sigue esperando «una vida saludable de 2 a 3 años antes de empezar a mostrar signos». Y añade que los cosméticos y los productos para el pelo pueden acelerar la degradación por reacción química.
Compara eso con lo que resume Google. Consultadas en 2026, sus dos Vistas creadas con IA se contradicen entre sí: la española recomienda cambiarlas «cada 6 meses o tras 350 horas de uso frecuente» apoyándose en vídeos de YouTube, y la inglesa dice «cada 1 a 3 años, o unas 1000 horas» apoyándose en un hilo de Reddit. Ninguna de las dos cita al fabricante, aunque la página de Audio-Technica aparece en la primera página de las dos búsquedas.
Mi criterio, y el motivo por el que esas cifras en horas no cuadran es que las almohadillas no se miden en horas, se miden en condiciones. El desgaste de una aguja de tocadiscos sí es mecánico y se cuenta por horas de surco. El de una almohadilla es químico -hidrólisis del poliuretano- más fatiga de la espuma, y ninguno de los dos depende de que estés escuchando, ya que la almohadilla se degrada también en el cajón. Por eso unos auriculares de oficina, en un sitio seco y con ocho horas diarias, duran más que unos del gimnasio con dos.
Qué le hacen al sonido: dos almohadillas, una octava de diferencia
Cambiar la almohadilla cambia la respuesta en frecuencia, y no poco. El caso más limpio de comprobar es el Sennheiser HD 490 PRO, porque el fabricante lo vende con dos juegos de almohadillas intercambiables y admite en su propia ficha que cada uno tiene «una firma de sonido única». Medido con los dos juegos, el mismo auricular da 20 Hz – 22 kHz (±3 dB) con las de terciopelo y 40 Hz – 22 kHz (±3 dB) con las de tela.
Y no solo se mueve el extremo grave. La inclinación de la curva entre 50 Hz y 1 kHz (la banda donde vive casi toda la música) cambia de signo: baja 2 dB con las de terciopelo, que suenan llenas, y sube 2 dB con las de tela, que suenan más claras y con el grave más seco. Son 4 dB de diferencia de inclinación entre dos accesorios de la misma caja.

Puesto en perspectiva, eso es más de lo que mueve cualquier cambio de DAC o de cable. Si alguna vez has dudado de si oyes la diferencia entre dos aparatos, ese es justo el terreno donde una prueba a ciegas de tipo ABX sirve para salir de dudas; el cambio de almohadilla, en cambio, no necesita prueba estadística, directamente se oye.
Hay además un efecto secundario que casi nadie menciona, y es que la ficha técnica de tus auriculares puede ser válida con un solo juego de almohadillas. Sennheiser publica 5 Hz – 35 kHz (a -10 dB) para el HD 490 PRO, y esa cifra únicamente se cumple con las de terciopelo. Con las de tela, el mismo aparato ya no llega.
El sellado manda en los graves
Por debajo de unos 200 Hz, la copa, la almohadilla y tu cabeza forman una cavidad cerrada, y el altavoz no está lanzando ondas: está presurizando ese volumen de aire. La longitud de onda de un grave es mucho mayor que la cavidad, así que lo que llega a tu tímpano es un cambio de presión, no una onda que viaja. Si hay una fuga, la presión se escapa antes de completar el ciclo y el resultado es exactamente un filtro paso alto acústico: cuanto más grave la nota, más tiempo dura el ciclo, más aire se escapa y menos te llega.
Es tan determinante que los laboratorios lo miden aparte. RTINGS mide la consistencia de la respuesta con un maniquí Brüel & Kjær 5128 haciendo cinco pasadas quitando y recolocando los auriculares, y repite la medida en cinco personas con cabezas de distintos tamaños, una con gafas y otra con pelo largo, evaluando de 20 Hz a 2 kHz. Su conclusión es que un mal sellado produce «una caída desigual o drástica del grave».
Aquí toca un matiz que las cifras de internet se saltan. Circula que romper el sellado cuesta de 10 a 20 dB de graves, y es cierto en auriculares cerrados y en intraurales. En un abierto el efecto es pequeño por diseño. Tomando también como ejemplo el HD 490 PRO, medido con distintos grados de sellado, apenas cambia salvo que se levante la almohadilla creando un hueco grande. Antes de asustarte, mira qué tipo de auricular tienes.
El grosor manda en los medios y los agudos
La segunda variable es la distancia entre tu oreja y el altavoz, que la fija el grosor de la almohadilla (entre uno y tres centímetros según el modelo). Cuando la espuma se apelmaza, esa distancia se acorta y el volumen de aire encerrado se reduce, así que las resonancias de la cavidad se desplazan, y esas caen en los medios altos y los agudos, no en los graves.
La almohadilla, además, resuena por sí misma. En la medición del HD 490 PRO se aprecia un pequeño pad bounce -una resonancia de la propia almohadilla- hacia los 110 Hz. Es normal y el fabricante lo ha tenido en cuenta al afinar el auricular con su almohadilla; con otra distinta, esa resonancia se muda a otra frecuencia y ya no está donde el diseñador la puso.
La consecuencia es que si tus auriculares te suenan más brillantes o más gritones que hace dos años y no has cambiado nada en la cadena, mira las almohadillas antes de culpar a la fuente o al servicio de música. Una almohadilla hundida acerca tu oreja al altavoz y sube la zona de 2 a 5 kHz, que es donde el oído es más sensible.
Terciopelo, polipiel, tela o híbridas: qué cambia cada material
El material decide dos cosas a la vez: cuánto sella (y por tanto cuánto grave conservas) y cuánto respira (y por tanto cuánto aguantas puesta una sesión larga). No hay un ganador, sino un intercambio, y conviene elegirlo a propósito.
| Material | Graves y aislamiento | Comodidad | Duración | Limpieza |
|---|---|---|---|---|
| Polipiel (piel sintética) | La que mejor sella: más grave y más aislamiento | Da calor y hace sudar; en verano se pega | La primera en agrietarse (hidrólisis) | Paño apenas húmedo. Nunca alcohol |
| Terciopelo (velour) | Poroso: algo menos de presión de grave, agudos más suaves | El más fresco para horas seguidas | Aguanta bien, pero acumula polvo y pelusa | Rodillo quitapelusas; muchos son lavables |
| Tela o malla | Intermedio, con el grave más seco y los medios más presentes | Fresco y ligero | Buena | Fácil, en seco |
| Híbridas (piel fuera, tela dentro) | Sellan casi como la piel | Reducen el contacto de la piel con el plástico | Media | Dos materiales, dos cuidados |
| Espuma viscoelástica | Se adapta a la cara: es la que mejor sella con gafas | Muy cómoda, pero retiene calor | Se apelmaza antes que las demás | Delicada, ya que no se puede mojar por dentro |
| Piel auténtica | Sella como la polipiel | Cálida al tacto y transpira algo más | La más duradera si se cuida | Paño seco y, de vez en cuando, acondicionador de piel |
Si llevas gafas, esto va contigo
La patilla de las gafas abre un canal de aire justo por donde la almohadilla debería sellar, y ese canal no se cierra, por lo tanto, es una fuga permanente en la zona más sensible. No es una manía de foros. Sennheiser lo ha resuelto con el HD 490 PRO, que monta almohadillas con ranuras para las gafas y la marca las presenta como característica de accesibilidad patentada, en la misma línea que las guías en braille de las copas izquierda y derecha. Y RTINGS incluye a propósito a un sujeto con gafas en su panel de cinco personas.
Si este es tu caso, intenta que las patillas sean lo más finas posible, almohadillas de espuma viscoelástica (se amoldan alrededor de la patilla en vez de doblarse) o, si vas a comprar, modelos con la ranura hecha. Y una regla de sentido común que se olvida siempre: prueba y ajusta los auriculares con las gafas puestas, porque es como los vas a usar.
Si prefieres verlo en una curva en vez de intuirlo, puedes superponer curvas de respuesta en frecuencia y comparar dos medidas de los mismos auriculares, porque es la forma más clara de ver dónde y cuánto se pierde.
Cómo limpiar las almohadillas sin cargártelas
Fácil: un paño limpio y seco después de cada uso, para que el sudor no se seque encima. Ese gesto de diez segundos es lo que más alarga la vida de una almohadilla, porque ataca la causa (agua y sal secándose sobre el poliuretano) en vez del síntoma. Todo lo demás es limpieza de rescate, y ahí cada material aguanta una cosa distinta.
| Material | Sí | No | Secado |
|---|---|---|---|
| Polipiel y piel | Microfibra apenas húmeda con agua tibia y jabón neutro, y secar en el momento | Alcohol, acetona, toallitas desinfectantes, lejía, quitamanchas | Al aire y a la sombra |
| Terciopelo y tela | Rodillo quitapelusas o cinta adhesiva para el polvo; a mano con agua tibia y jabón suave si el fabricante lo permite | Lavadora, secadora, frotar con fuerza | Al aire 24 h; nunca secador ni sol directo |
| Espuma vista (sin funda) | Cambiarla, ya que la espuma no se limpia por dentro | Sumergirla si lleva el aro de plástico pegado | – |
| Silicona (intraurales) | Agua tibia y jabón, desmontada del auricular | Montarla todavía húmeda | Completamente seca antes de volver a ponerla |
Cuando el fabricante dice que se pueden lavar, se pueden. Cuando no lo dice en ningún sitio, da por hecho que no.
Por qué el alcohol se lleva por delante la polipiel
La polipiel es una capa de poliuretano sobre un tejido, y su enemigo declarado es la hidrólisis: el agua rompe poco a poco las cadenas del polímero y la capa se vuelve quebradiza hasta desprenderse en escamas. Por eso los fabricantes hacen ensayos de hidrólisis, y por eso el sudor (agua con sal, a temperatura corporal) es bastante peor que el agua sola.
El alcohol añade un segundo problema encima del primero: arrastra los plastificantes que mantienen flexible esa capa. Una pasada suelta no se nota; la rutina de limpiarlas con toallitas de alcohol deja unas almohadillas cuarteadas en meses. Y la tercera causa es la que menos se espera: los cosméticos y los productos para el cabello (laca, aceites capilares, crema solar) entre las cosas que aceleran la degradación y quedan «fuera de su control de fabricación».
Higiene: lo que crece en una almohadilla
La almohadilla es la única pieza de tus auriculares en contacto permanente con la piel, a temperatura corporal y con humedad. Un estudio publicado en 2008 con 50 voluntarios de 18 a 25 años comparó dos grupos según el uso de auriculares: en el de uso frecuente y constante crecieron bacterias en el 92 % de los oídos y el 68 % de los auriculares, frente al 80 % y el 56 % del grupo de uso ocasional, y además con crecimiento más abundante.
La muestra es pequeña, solo incluía hombres y con auriculares de botón, no almohadillas de diadema. No demuestra que unas almohadillas sucias te vayan a infectar el oído. Lo que sí está bien establecido es el mecanismo de la otitis externa -calor, humedad retenida y maceración de la piel-, que es exactamente lo que produce una almohadilla de polipiel que no transpira durante tres horas seguidas. De ahí salen tres normas prácticas: paño seco al terminar, no prestarlos sin limpiarlos y no dejarlos criando dentro de la bolsa del gimnasio.
Elegir el recambio sin cambiar el sonido que te gusta
Si lo que quieres es recuperar el sonido que tenías, compra las originales del fabricante para tu modelo exacto y no le des más vueltas, ya que con el mismo material, mismo grosor y mismo aro de montaje significa volver al punto de partida, que es justo donde el diseñador afinó el auricular. Cualquier otra opción es una decisión de tuning, no una reparación, y conviene tomarla sabiendo lo que se cambia.
Originales, de terceros o «universales»
Hay fabricantes especializados en almohadillas para auriculares que ofrecen varios materiales para un mismo modelo y declaran hacia dónde mueven el sonido. Es una opción legítima y a veces mejor que la original, siempre que sepas qué estás comprando: unas de piel sobre un auricular que ya era oscuro lo oscurecerán más.
Las «universales» son otra cosa. El aro no encaja igual, el grosor es otro y el sellado depende de una goma elástica, así que cambian a la vez las tres variables que deciden el sonido: volumen de aire encerrado, distancia al altavoz y hermeticidad. No es que suenen peor por norma; es que no hay forma de saber en qué dirección. Como apaño de emergencia valen; como recambio de unos auriculares que te gustan, no.
Y recuerda, cámbialas siempre por parejas, aunque solo una esté hundida. Dos almohadillas con distinto grosor son dos respuestas distintas, una por oído, y eso desplaza la imagen estéreo.
Cuánto cuestan
Menos de lo que la gente cree. Consultado en 2026 en el catálogo español de Thomann, los recambios de fabricante están mayoritariamente entre 9 y 40 € el par: las del Audio-Technica ATH-M50x, 11,90 €; hay almohadillas sueltas desde 5,90 € y, en el extremo caro, 105 € las de la serie Audeze LCD.
Puesto en contexto, entre 12 y 25 € para devolver a su estado original unos auriculares de 100 a 250 € es probablemente la mejor relación entre gasto y mejora de todo el audio doméstico. Y es la única pieza de tus auriculares diseñada para gastarse: gastarla no es que te hayan durado poco, es que están funcionando como se esperaba.
Cuándo no merece la pena cambiarlas
Hay cuatro casos en los que el recambio no sale a cuenta. Cuando la almohadilla va pegada con adhesivo a la copa y arrancarla se lleva por delante la rejilla del altavoz, algo habitual en modelos económicos e inalámbricos de entrada. Cuando el recambio supera un tercio del precio de unos auriculares nuevos equivalentes. Cuando lo que falla no es la almohadilla: si un canal se oye más bajo, rasca o se corta al mover el cable, ninguna almohadilla lo arregla. Y en inalámbricos, cuando la batería ya no aguanta una sesión (una almohadilla nueva no compra autonomía).
Después del cambio: no subas el volumen para compensar
Con almohadillas puede que suenen con más grave, porque por fin sellan, o con menos, porque el material no es el mismo que traían. En el segundo caso la tentación es subir el volumen, y es el error más caro de todos: lo que echas de menos está entre 40 y 80 Hz, y para recuperarlo subiendo el mando tienes que subir con él todo lo demás, incluida la banda de 2 a 5 kHz, que es la que de verdad castiga el oído.
Lo correcto es corregir abajo y solo abajo: unos pocos decibelios en la banda que has perdido, con los ajustes del ecualizador, y siempre recortando el resto antes que realzando el grave, para no quedarte sin margen. Si después de eso sigues pensando que falta fuerza, comprueba antes si de verdad necesitas un amplificador para esos auriculares: la mayoría de los modelos de 32 Ω no lo necesitan y el problema estaba en el sellado.
Y el límite que conviene no cruzar mientras juegas con todo esto: cuántos decibelios son peligrosos y cuánto tiempo puedes estar expuesto a ellos. Unas almohadillas que aíslan bien te dejan escuchar más bajo; unas gastadas te empujan a subir sin que te des cuenta, y ese es el daño silencioso de no cambiarlas a tiempo.
Lo demás que alarga la vida de tus auriculares
Las almohadillas son el consumible, pero no son lo único que se estropea. El resto de la vida útil se juega en dónde los guardas, cómo recoges el cable y qué haces con la diadema.
Calor, humedad y sol: los tres que trabajan mientras no miras
Un sitio bien ventilado, sin temperaturas altas ni humedad. Y si se mojan, secarlos con un paño seco y dejarlos secar a la sombra, porque la exposición excesiva a rayos ultravioleta o al calor también acorta la vida de un material perecedero.
Por ejemplo, el salpicadero del coche en verano es el peor lugar del mundo para unos auriculares, y dejarlos colgados junto a una ventana soleada es el mismo daño en cámara lenta. Un cajón, un estante interior o un estuche -rígido si viajan en una mochila, de tela si no- resuelven el 90 % del problema. Y si el modelo tiene certificación IP, eso cubre salpicaduras o inmersión según su número, pero no cubre el sudor a diario, ya que el sudor es corrosivo aunque el fabricante declare resistencia al agua.
El cable se rompe siempre por el mismo sitio
El fallo casi nunca está en mitad del cable, sino en los dos extremos, justo donde el conductor sale del conector o entra en la copa, porque ahí es donde se concentra toda la flexión. Recógelo en bucles amplios sobre sí mismo, dejando que cada vuelta caiga con su curvatura natural, y no lo enrolles apretado alrededor del móvil ni lo cierres en ocho. Si el cable es desmontable, desconéctalo para guardarlos: ese solo gesto elimina la mayoría de los tirones accidentales, y un cable de recambio siempre cuesta menos que una soldadura.
La diadema no la cambias tú
Este dato cambia las prioridades del mantenimiento. Las almohadillas de oído son fácilmente reemplazables y se compran en cualquier tienda de la marca, pero las almohadillas de la diadema, por su posición y por la integridad estructural del auricular, exigen enviar el aparato a un servicio técnico autorizado. O sea, el paño seco pasado por la diadema vale más que el que pasas por las copas, porque ahí no hay un recambio de 15 € esperándote.
Y si crees que ya no oyes los agudos
Antes de cambiar nada, descarta que el cambio esté en ti. La pérdida de agudos por edad empieza antes de lo que la gente supone y es gradual, así que se confunde con facilidad con unos auriculares «apagados». Un test de audición te dice hasta qué frecuencia llegas, y si el corte es parecido en los dos oídos y encaja con tu edad, las almohadillas no tienen la culpa. Si solo pasa en un oído, ahí sí conviene mirar la almohadilla de ese lado, que suele ser la que más aplastada está.
Preguntas frecuentes
¿Cómo cuidar las almohadillas de los auriculares?
Pásales un paño limpio y seco después de cada uso, que es la recomendación del propio fabricante y lo que más alarga su vida: evita que el sudor se seque encima del material. Guárdalos en un sitio ventilado, sin calor ni humedad, y lejos del sol directo. Para limpiar las almohadillas a fondo, microfibra apenas húmeda con jabón neutro en la polipiel y rodillo quitapelusas en el terciopelo. Nada de alcohol ni toallitas desinfectantes.
¿Cuál es la vida útil de unos auriculares?
Depende de la pieza, y ahí está la clave. Las almohadillas son perecederas y duran unos 5 años, o 2-3 con sudor y humedad altos. El cable falla por los extremos y se cambia si es desmontable. Los altavoces, si no los saturas, duran décadas. En unos inalámbricos manda la batería, que ronda los 500 ciclos de carga. Unos auriculares con cable bien cuidados y con recambios pueden durar diez o quince años sin problema.
¿Cómo arreglar la almohadilla de los auriculares?
Una almohadilla pelada o apelmazada no se arregla, sino que se sustituye. La capa de poliuretano que se desprende en escamas está descompuesta químicamente y ningún pegamento ni funda la devuelve a su sitio, y la espuma que ha perdido recuperación tampoco vuelve a expandirse. Las fundas de tela elásticas son un parche razonable para tapar restos, pero suman grosor y tela sobre el sellado, así que también cambian el sonido.
¿Cómo se lavan las esponjas de los auriculares?
Las esponjas finas de los auriculares de botón se sacan del auricular y se lavan a mano con agua tibia y jabón suave, sin frotar, se aclaran y se dejan secar al aire por completo antes de volver a montarlas. Si están amarillentas o han perdido densidad, cambiarlas cuesta unos euros y es mejor solución. Lo que nunca debe hacerse es lavarlas con el auricular puesto: el agua acaba en el altavoz.
¿Para qué se utilizan las almohadillas de los auriculares?
Para tres cosas a la vez, y solo una es la comodidad. Sellan la copa contra la cabeza, y ese sellado es lo que permite que el altavoz presurice el aire y suenen los graves. Fijan la distancia entre tu oreja y el altavoz, que decide dónde caen las resonancias de medios y agudos. Y aíslan del ruido exterior, lo que te deja escuchar más bajo. Por eso el fabricante afina el auricular con una almohadilla concreta.
¿Cómo saber qué almohadilla de auriculares usar?
Busca la referencia exacta de tu modelo en la web del fabricante o en su servicio de repuestos; muchas marcas usan la misma almohadilla en varios modelos de la familia. Si quieres el sonido original, compra las suyas. Si buscas un cambio concreto, elige por material: piel o polipiel para más grave y aislamiento, terciopelo o tela para menos calor y agudos más suaves, viscoelástica si llevas gafas. Evita las «universales» si tus auriculares te gustan como suenan.
¿Cómo se llaman las almohadillas de los auriculares?
En español, almohadillas o almohadillas de oído; en las tiendas verás también «pads» y, si buscas en inglés, earpads o ear cushions, que es como las llaman las marcas en sus repuestos. La de la diadema es la headband pad o almohadilla de diadema, y va aparte. Buscar por el término inglés más la referencia del modelo suele dar con el repuesto oficial antes que buscarlo en español.
¿Cuáles son los tipos de almohadillas para auriculares?
Por material: polipiel, piel auténtica, terciopelo, tela o malla, híbridas y de espuma viscoelástica. Por cómo se apoyan: circumaurales, que rodean la oreja y sellan contra la cabeza, y supraaurales, que se apoyan encima y sellan mucho peor. Y por montaje: de encaje a presión, de bayoneta con aro de plástico, con anillo de tela que se mete entre la copa y la carcasa, o pegadas, que son las únicas difíciles de cambiar.