Cada cuánto hay que cambiar la aguja del tocadiscos

La respuesta corta: hay que cambiar la aguja del tocadiscos cada 500 a 1000 horas de reproducción, no cada tantos años. Eso significa que si pones un disco al día, toca cada dos años; si pones uno a la semana, puedes estar cinco años o más sin tocar nada. Y si tu tocadiscos es de maleta y lleva aguja de zafiro, la cifra se desploma a 40-60 horas, que son cada pocos meses.

El problema es que esperar a oír el desgaste es esperar demasiado. Cuando una aguja empieza a sonar mal ya lleva un tiempo rayando el vinilo, y ese daño no se deshace, ya que el surco no se regenera. Aquí tienes las horas reales por tipo de punta, cómo convertir tus hábitos de escucha en horas, las siete señales que delatan una aguja gastada, una prueba para comprobarlo hoy mismo sin microscopio, cómo averiguar qué aguja lleva tu tocadiscos aunque sea antiguo, y las cinco averías que suenan exactamente igual y que hacen que mucha gente compre una aguja que no necesitaba.

Cuánto dura una aguja de tocadiscos: las horas de verdad

La vida de una aguja se mide en horas de reproducción, y depende sobre todo del perfil de la punta. El motivo es geométrico: cuanto más se parece la punta al cincel con el que se grabó el surco, más superficie de contacto tiene, menos presión ejerce sobre cada micra de vinilo y más tarda en desgastarse. Una punta cónica apoya en dos puntos diminutos; una Shibata o una MicroLine apoyan en dos franjas verticales. Esa es toda la diferencia.

Cuánto dura una aguja de tocadiscos según el perfil de la punta: zafiro, cónica, elíptica, Shibata y MicroLine, con las horas declaradas frente a las horas reales

Horas declaradas y horas reales, en una tabla

Casi todo lo que se publica sobre esto da una sola cifra. En realidad hay dos, y son muy distintas: las horas que aguanta la punta antes de romperse y las horas que aguanta antes de dejar de sonar como nueva. La segunda es la que importa, porque es a partir de ahí cuando empieza a maltratar los discos.

Perfil de la puntaDeclaradoEmpieza a degradarseA un disco al díaRecambio
Zafiro
Tocadiscos de maleta y equipos antiguos
40-60 hCasi desde el principio2 o 3 meses6-20 €
Cónica / esférica
De serie en la mayoría de equipos de entrada
300-500 hDesde ~150 hPoco más de un año15-40 €
Elíptica
El escalón que más se nota
300-800 hDesde ~250 hEntre uno y tres años30-90 €
Shibata / Line contact500-1.000 hDesde ~400 hEntre dos y cuatro años90-250 €
MicroLine / MicroRidge1.000-2.000 hDesde ~500 hEntre cuatro y siete años150-400 €
Rangos consolidados a partir de las especificaciones y las notas técnicas de Audio-Technica, Ortofon, Nagaoka y Soundsmith. La columna del centro es la estimación práctica: el punto en el que la punta deja de sonar como nueva, muy anterior al final de su vida mecánica.

Fíjate en la primera fila, porque es la que afecta a más gente. Las agujas de zafiro que montan los tocadiscos de maleta duran entre diez y veinte veces menos que un diamante, y esos aparatos suelen apoyar con 4 o 5 gramos en lugar de con 2. La combinación -punta blanda, mucho peso y nadie contando horas- es la causa más habitual de discos rayados sin saber por qué.

¿Cuántas horas escuchas tú en realidad?

Nadie escucha «1000 horas»: la gente escucha «unos cuantos discos por semana». La conversión es sencilla, y es lo que hace que las cifras de arriba dejen de ser abstractas. Una cara de LP dura entre 18 y 22 minutos, así que un disco entero son unos 45 minutos.

Tu hábitoHoras al añoCónica (500 h)Elíptica (800 h)MicroLine (1.500 h)
Un disco a la semana~39 hCada 12 añosCada 20 añosPrácticamente nunca
Tres discos a la semana~117 hCada 4 añosCada 6-7 añosCada 12 años
Un disco al día~274 hCada 20 mesesCada 3 añosCada 5 años
Dos horas al día~730 hCada 8 mesesCada 13 mesesCada 2 años
Uso en cabina o fiestasMuy variableMáx. 500 hMáx. 500 hMáx. 500 h
Calculado sobre 45 minutos por disco completo. Si sueles poner una sola cara, divide por dos. En uso de cabina el límite no lo marca el perfil: pinchar, buscar el punto de inicio y rozar el disco desgastan mucho más rápido, y ningún perfil pasa con fiabilidad de unas 500 horas.

La conclusión sorprende: el oyente ocasional casi nunca gasta una aguja por horas. La pierde antes por suciedad, por un golpe o porque la goma que sujeta el cantilever se endurece con los años. Y al revés, quien escucha dos horas al día con una punta cónica está cambiando aguja cada ocho meses aunque le parezca que acaba de ponerla.

Por qué las cifras que circulan no coinciden entre sí

Si has buscado esto antes, habrás visto números que se contradicen, y conviene saber por qué en vez de fiarte del primero que aparezca. Los fabricantes no publican todos la misma métrica. Audio-Technica, en su propia documentación, no da una cifra por perfil, lo que da es una sola horquilla para cualquier punta de diamante, «300 a 1.000 horas». Ortofon dice que una aguja puede llegar a 1.000 horas «con el cuidado adecuado» -discos limpios, punta cepillada y peso bien ajustado- y rebaja el máximo a unas 500 horas en uso de DJ. Y Nagaoka reconoce que, en uso doméstico, la calidad empieza a caer entre las 150 y las 200 horas. Ninguno miente, pero unos hablan de vida mecánica y otros de vida sonora.

Hay además, en 2026 se publicó el seguimiento de un año a una Audio-Technica AT-VM95ML -punta MicroLine, del rango declarado más alto- combinando fotografía por microscopio con medidas de distorsión armónica. A las 300 horas la punta ya tocaba el fondo del surco en algunos discos y las imágenes mostraban furrowing: la aguja abriendo su propio canal en lugar de seguir el existente. El seguimiento se interrumpió ahí porque los discos de prueba ya no servían para medir. Es un solo ejemplar, en un solo equipo y con unos hábitos concretos, así que no es una regla universal, sino un aviso de que la cifra del catálogo describe el mejor caso posible, no necesariamente el tuyo.

La forma sensata de usar todo esto es tomando la cifra baja de tu perfil como el momento de empezar a vigilar, y la alta como el límite que no deberías pasar. Entre una y otra, quien decide es tu oído y la prueba que viene más abajo.

Siete señales de que hay que cambiar la aguja del tocadiscos

El desgaste no llega de golpe, sino como una degradación lenta a la que el oído se acostumbra sin darse cuenta. Por eso estas señales van ordenadas por fiabilidad, y las primeras son las que aparecen antes y engañan menos.

Las cinco que se oyen

  1. Ceceo o siseo en las eses de las voces. Es el primer síntoma y el más fiable. Las consonantes sibilantes son la señal más exigente que hay grabada en un surco, así que una punta con una faceta plana falla ahí antes que en ningún otro sitio. Si de pronto todos los cantantes parecen escupir, mira la aguja.
  2. Distorsión al final de la cara y no al principio. Es la distorsión de surco interior: hacia el centro del disco, la misma música está grabada en un surco de menos recorrido y con curvas más cerradas. Una punta gastada aguanta el exterior y se rinde en el interior. Si suena mal la última canción de cada cara y bien la primera, la aguja es la sospechosa número uno.
  3. Pérdida de agudos y de detalle frente a cómo sonaba ese mismo disco hace unos meses. Los platos pierden brillo, la sala del fondo desaparece y todo suena algo más plano y más pequeño.
  4. Salta en los pasajes fuertes aunque el peso de seguimiento esté bien ajustado. Una punta deformada no puede mantenerse en el surco cuando la modulación se ensancha.
  5. Ruido de superficie nuevo en discos que antes sonaban limpios. Ojo con esta: si el ruido sale en discos concretos, es de los discos; si sale en toda la colección a la vez, es de la aguja.

Una precaución honesta con la señal número 3: la pérdida de agudos puede no estar en tu equipo. A partir de los cuarenta, la audición humana pierde de forma natural la zona por encima de los 14 kHz, que es justo el rango que se echa de menos cuando una aguja se gasta. Antes de gastar dinero, dedica dos minutos a comprobar hasta qué frecuencia llegan tus oídos: si tu techo está en 13 kHz, el brillo que crees que ha perdido el disco puede que lo hayas perdido tú.

Las dos que se ven

Con una lupa de 10 aumentos -las de joyero, por menos de 15 €- y una luz lateral fuerte se ve lo suficiente. Con el móvil también, poniendo la lupa delante del objetivo. Buscas dos cosas concretas:

  1. Una faceta plana y brillante en un lado de la punta. Un diamante nuevo no refleja la luz en un plano, la refleja en curva. Cuando aparece un destello plano al girar la lupa, ese plano es material perdido, y sus bordes son aristas que ya no encajan en la pared del surco.
  2. El cantilever torcido o hundido. El tubito que sujeta el diamante debe salir recto y centrado. Si está inclinado hacia un lado o metido hacia el cuerpo de la cápsula, lo que ha cedido es la suspensión de goma: eso no se arregla cambiando la punta y suele significar cápsula nueva.
Comparación entre una punta nueva y una aguja gastada dentro del surco del vinilo: la faceta plana apoya con aristas y raya la pared del surco

Cómo comprobar el desgaste sin microscopio: la prueba de la cara interna

Esta prueba resuelve la duda en diez minutos y no la explica casi nadie, aunque es en esencia lo que hacen los estudios serios: en vez de juzgar «si suena peor», se mide cuánta distorsión aparece en la zona del disco donde una punta gastada falla primero. No hace falta equipo de laboratorio, basta un micrófono delante de un altavoz.

  1. Elige un disco que conozcas bien y que esté limpio. Mejor si tiene voz con muchas eses.
  2. Reproduce el primer tema de la cara y observa el espectro con el analizador de espectro en tiempo real, con el micrófono apuntando a un altavoz a volumen moderado. Fíjate en la zona de 5 a 12 kHz durante los pasajes cantados.
  3. Salta al último tema de la misma cara y repite la observación exactamente al mismo volumen.
  4. Compara. Con una punta en buen estado, la energía de agudos de los dos tramos se parece. Con una punta gastada, en el tema interior aparece una cresta de energía sucia entre 5 y 10 kHz que no está en el exterior: eso es la distorsión de surco interior hecha visible.

Y para cerrar el círculo, la comprobación que casi nadie se hace: graba hoy treinta segundos de ese tema interior, guarda el archivo y vuelve a grabarlo cuando hayas montado la aguja nueva. Con los dos fragmentos puedes hacer una prueba de escucha a ciegas A/B/X que te dice, con un p-valor, si la diferencia que crees oír es real o es el sonido del dinero que acabas de gastarte. Es la única forma de saber si el cambio ha servido de algo, y sirve igual para decidir si merece la pena subir de gama.

Antes de culpar a la aguja: cinco averías que suenan igual

Una parte enorme de las agujas que se compran no hacían ninguna falta. Estos cinco problemas producen exactamente los mismos síntomas -distorsión, saltos, agudos sucios- y ninguno se arregla con una punta nueva. Descártalos antes de pagar.

Lo que oyesSi además…Es esto, no la agujaSolución
Distorsión y siseo constantesSe ve pelusa gris pegada a la puntaAguja suciaCepillo de fibra, de atrás hacia delante. Es la causa nº 1
Salta y distorsiona en los fuertesEmpezó al mover el tocadiscosPeso de seguimiento bajoReajustar el contrapeso al valor del fabricante
El canal derecho suena más sucio que el izquierdoSiempre el mismo canalAntiskating mal ajustadoIgualarlo al peso de seguimiento como punto de partida
Chisporroteo y zumbido de fondoCambia si tocas los cablesContactos o masaLimpiar las cuatro patillas del portacápsulas y apretar el cable de tierra
Todo desafina o «va llorando»Pasa con cualquier discoVelocidad del platoCorrea gastada o motor cansado: medirlo antes de tocar nada
Los cinco fallos que más se confunden con una aguja gastada. Los dos primeros explican la mayoría de los casos.

El último merece una comprobación objetiva, porque es el más fácil de confirmar y el que menos gente revisa: si la correa está dada de sí o el motor pierde par, todo suena ligeramente desafinado y con inestabilidad en las notas sostenidas -un piano lo delata al instante-. Puedes medir la velocidad real del plato con el micrófono del móvil en un minuto y ver la desviación en porcentaje; por encima del 0,5 % ya se nota. Y si al revisarlo descubres que el problema viene de más atrás, aquí tienes qué componentes de un tocadiscos influyen de verdad en el sonido.

Cómo saber qué aguja lleva tu tocadiscos

Confirmado que hay que cambiarla, viene la pregunta que más atasca a la gente: qué recambio comprar. La respuesta no está en la marca del tocadiscos, sino en la cápsula que lleva montada, que muchas veces no es la que salió de fábrica. Estos son los cuatro caminos, del más rápido al más lento.

El código escrito en la propia cápsula

Casi todas las cápsulas llevan su referencia impresa en un lateral o en la parte superior. Mira con luz rasante y, si hace falta, con la lupa: verás algo como AT3600L, ATN95E, OM5E, NP6 o DN166. Esa referencia es lo único que necesitas para buscar el recambio, y conviene entender la lógica: en muchas marcas la cápsula y su aguja comparten número, cambiando una letra al principio. En Audio-Technica, la cápsula AT-VM95E monta la aguja AT-VMN95E; en Ortofon, la serie OM usa agujas OM. Si ves el número de la cápsula, tienes el de la aguja.

Si no pone nada, o el tocadiscos es antiguo

En los equipos con años -los Philips, Sony, Technics, Aiwa, Dual o BSR que aparecen en medio salón- la referencia suele estar borrada o escondida. Entonces se va por eliminación:

  • Marca y modelo del tocadiscos, que están impresos en el frontal, en la parte de atrás o bajo el plato. Con el modelo exacto, las tablas de equivalencias de las tiendas especializadas te dan la cápsula que montaba de origen.
  • Una foto buena del conjunto: portacápsulas, cápsula y aguja, de frente y de perfil, con luz. Es lo que te van a pedir en cualquier tienda de hi-fi, y con eso se identifica el formato de montaje aunque no haya números.
  • El manual o la caja, si sobrevivieron. Los manuales de casi todos los modelos clásicos están escaneados en internet, y suelen traer la referencia del repuesto.
  • El tipo de montaje. Media pulgada con dos tornillos es el estándar y admite casi cualquier cápsula moderna; el formato P-mount se enchufa directo al brazo; y en los tocadiscos de maleta la aguja va clavada en una cápsula cerámica que casi nunca lleva marca.

Cuidado con las «agujas universales»

No existe una aguja universal en sentido estricto, lo que se vende con ese nombre son agujas de zafiro con un cuerpo compatible con las cápsulas cerámicas que montan casi todos los tocadiscos de maleta y los de tipo tocadiscos-maletín. Dentro de ese mundo funcionan, y son la única opción realista. Fuera de él no valen para nada, y una aguja «universal» calzada a la fuerza en una cápsula de imán móvil no va a sonar, ya que el mecanismo es distinto.

Si es tu caso, conviene tener presente el conjunto: en los tocadiscos de maleta y los modelos Bluetooth baratos el recambio cuesta poco y hay que hacerlo a menudo, pero el aparato entero apoya con más peso del recomendable. Si los discos que pones tienen algún valor -sentimental o de otro tipo-, ese es el momento de plantearse el salto de equipo antes que la enésima aguja de 8 €.

¿Cambiar solo la aguja, la cápsula entera o mandarla a reparar?

Hay tres caminos, y cuál te toca depende del tipo de cápsula, no de tu presupuesto. La regla que resume casi todo: en una cápsula de imán móvil (MM) la aguja se cambia sola en diez segundos; en una de bobina móvil (MC) la aguja no se puede separar, así que solo cabe enviarla al fabricante o comprar otra.

SituaciónQué hacerCoste orientativo
Cápsula MM, punta gastada, cantilever rectoRecambio de aguja original. Sale tirando hacia delante y abajo15–150 €
Cápsula MM, cantilever torcido o hundidoCápsula nueva: la suspensión también está gastadaDesde 50 €
Cápsula MM barata de más de 15 añosCápsula nueva. Una aguja de recambio sobre una goma endurecida es dinero tiradoDesde 50 €
Cápsula MC de gama mediaCambio por una nueva, o el programa de canje del fabricanteDesde 200 €
Cápsula MC cara con el cantilever intactoRetip: un taller especializado sustituye solo el diamante200-400 €
Tocadiscos de maleta con cápsula cerámicaAguja de zafiro compatible, y valorar cambiar de tocadiscos6-20 €
Precios de referencia del mercado español en 2026, para orientar el orden de magnitud, no como presupuesto.

¿Merece la pena una aguja compatible en vez de la original?

Las agujas «compatibles» o genéricas cuestan entre un tercio y la mitad que la original, y la diferencia rara vez está en el diamante: está en la suspensión de goma y en el cantilever, que son las piezas que deciden cómo sigue el surco y cómo se comporta el conjunto con el brazo. Una compatible barata suele montar una punta cónica donde la original llevaba una elíptica, así que acabas con una aguja que dura menos, extrae menos detalle y a veces cambia la resonancia del conjunto.

Lo más razonable, para una cápsula de menos de 60 € la compatible es defendible, porque la original cuesta casi lo mismo que la cápsula entera. A partir de ahí, y si el fabricante sigue vendiendo recambio oficial, compra el original o sube directamente de cápsula. Si te estás planteando lo segundo, en la guía de cómo elegir una cápsula de imán móvil para tu tocadiscos están las combinaciones que tienen sentido según tu brazo y la entrada phono de tu amplificador.

Cómo cambiar la aguja del tocadiscos paso a paso

En una cápsula MM el cambio es una operación de treinta segundos que no necesita ninguna herramienta. Lo único delicado es no tocar el diamante con los dedos y no dejar el brazo suelto en ningún momento.

  1. Apaga el equipo, quita el disco y bloquea el brazo en su soporte con la pinza. Un brazo suelto cayendo sobre el plato se lleva por delante la aguja nueva y el disco que hubiera puesto.
  2. Ponle el protector de plástico a la aguja vieja antes de tocarla. Trabajarás con mucho más margen y sin miedo.
  3. Extrae la aguja vieja sujetando el cuerpo de la cápsula con una mano y tirando del conjunto hacia delante y ligeramente hacia abajo, con un pequeño balanceo. No tires en línea recta hacia abajo ni fuerces: si no sale, ese modelo se desmonta de otra forma y toca mirar el manual.
  4. Encaja la nueva hasta notar el clic, todavía con su protector puesto. Comprueba que queda paralela al cuerpo y sin holgura lateral.
  5. Reajusta el peso de seguimiento. Este paso se salta casi siempre y es el que arruina agujas nuevas: cada punta tiene su rango recomendado, y una elíptica no pide el mismo peso que la cónica que acabas de quitar. Pon el contrapeso a cero con el brazo flotando y súbelo hasta el valor del fabricante.
  6. Quita el protector y dale un rodaje de unas horas. La suspensión nueva está rígida y el sonido se asienta al cabo de las primeras escuchas.

Si lo que has cambiado es la cápsula entera y no solo la aguja, hay un paso más: volver a alinear. La geometría cambia con cada cuerpo, y una cápsula bien elegida montada torcida suena peor que una barata bien alineada. En la misma herramienta con la que has medido la velocidad del plato tienes la plantilla de alineación, que se imprime a tamaño real y se ajusta al ángulo de tu brazo.

Cómo llevar la cuenta de las horas sin volverte loco

Si la vida de la aguja se mide en horas, las horas hay que contarlas. Basta con contar caras, porque una cara son unos veinte minutos y el error acumulado es irrelevante frente a un umbral de 500 horas.

  • La marca en el sobre. El método de toda la vida: una raya a lápiz en la funda interior cada vez que pones una cara, y un total al mes en una hoja. Tres caras son una hora.
  • La nota fijada en el móvil. Dos datos y ya está: la fecha en que montaste la aguja y el número de caras. Es lo mínimo que funciona.
  • Un contador de horas. Existen cronógrafos específicos que arrancas al bajar el brazo, y aplicaciones de registro. Cuestan poco, pero solo sirven si tienes la disciplina de usarlos siempre.
  • La estimación por hábito. Si no quieres contar nada, usa la tabla de horas al año de más arriba, apunta la fecha de montaje en un papel dentro de la caja del tocadiscos y ponte un aviso en el calendario. Es aproximado, pero infinitamente mejor que no tener ni idea.

Sea cual sea el método, escribe la fecha de montaje en algún sitio que no se pierda. La pregunta que más se repite en los foros es «¿cuántas horas llevará esta aguja?», y no tiene respuesta posible: una punta con 200 horas y otra con 900 se ven casi igual sin un microscopio decente.

Cómo limpiar la aguja y alargar su vida

El factor que más acorta la vida de una aguja no es el uso, es la suciedad. Cada partícula de polvo atrapada en el surco es un abrasivo que la punta arrastra a presión, y en la zona de contacto esa presión, repartida sobre unas pocas micras, es enorme. Una aguja que trabaja sobre discos sucios puede durar la mitad, y de paso ese polvo se queda grabado en el vinilo.

  • Cepilla la punta antes de cada cara, con un cepillo de fibra de carbono y siempre de atrás hacia delante, nunca de lado a lado, ya que el cantilever no está pensado para esfuerzos laterales.
  • Nada de líquidos sobre el cantilever. Si usas limpiador específico, aplícalo al cepillo y jamás a chorro sobre la aguja, ya que el disolvente que sube por el tubito ataca el adhesivo del diamante y la goma de la suspensión.
  • Los bloques de melamina funcionan -el truco de la esponja mágica- pero solo la parte blanca, en seco, bajando el brazo suavemente dos o tres veces. Mojados se apelmazan y dejan de limpiar.
  • Limpia el disco, no solo la aguja. Un cepillo antiestático antes de cada cara retira lo que si no acabaría bajo el diamante.
  • Peso correcto, siempre. Ir corto de peso desgasta más que ir algo pasado: la punta rebota dentro del surco y golpea las paredes en lugar de deslizarse por ellas.
  • Tapa bajada y protector puesto cuando no escuchas. El polvo que se deposita entre sesión y sesión es el que acabará en el surco.

Las tres primeras cuestan menos de 30 € entre todas y son la diferencia entre 400 y 800 horas de vida útil. El resto del cuidado va del lado del disco: cómo lavarlos, con qué fundas y cómo guardarlos está desarrollado en la guía de limpiar y almacenar bien tu colección de vinilos, que es la otra mitad de este mismo problema.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si hay que cambiar la aguja del tocadiscos?

Compara el primer tema de una cara con el último. Si el interior distorsiona y silba en las eses mientras el exterior suena limpio, la punta está gastada: es distorsión de surco interior, el síntoma más específico que existe. Una lupa de 10 aumentos lo confirma si se aprecia una faceta plana y brillante en el diamante. Y antes de comprar nada, descarta que sea suciedad o peso mal ajustado, que son las dos causas más frecuentes.

¿Cuánto tiempo dura la aguja de un tocadiscos?

Entre 500 y 1000 horas de reproducción en la mayoría de los casos, que a un disco al día son unos dos años. Con punta cónica el umbral baja a 300-500 horas y con MicroLine sube a 1000-2000. Las agujas de zafiro de los tocadiscos de maleta duran solo 40-60 horas. Las cifras de catálogo describen el mejor caso: con discos sucios se reducen a la mitad.

¿Una aguja gastada estropea los discos?

Sí, y de forma irreversible. Una punta desgastada tiene aristas donde debería tener curvas, así que deja de apoyar en la pared del surco y empieza a rasparla, e incluso a abrir su propio canal. El vinilo no se regenera: el daño de una sola escucha con la aguja rota se queda ahí para siempre. Una aguja cuesta bastante menos que la colección que se está llevando por delante.

¿Cómo saber qué aguja lleva mi tocadiscos?

Mira la referencia impresa en el lateral o la parte superior de la cápsula: verás códigos del tipo AT3600L, ATN95E, OM5E o NP6, y con eso ya puedes buscar el recambio. En muchas marcas la aguja lleva el mismo número que la cápsula cambiando una letra. Si no pone nada, identifica la marca y el modelo del tocadiscos, o lleva una foto de frente y de perfil del portacápsulas a una tienda especializada.

¿Se puede cambiar solo la aguja o hay que cambiar la cápsula entera?

En las cápsulas de imán móvil (MM), que son casi todas las de tocadiscos domésticos, la aguja se extrae y se sustituye sola. En las de bobina móvil (MC) el conjunto es solidario y hay que cambiar la cápsula o enviarla a un taller para un retip. Y si el cantilever está torcido o la goma de la suspensión ha cedido, toca cápsula nueva aunque sea MM.

¿Cuánto cuesta cambiar la aguja de un tocadiscos?

Una aguja de zafiro para tocadiscos de maleta cuesta entre 6 y 20 €; un recambio original de una cápsula doméstica habitual, entre 30 y 90 €; y una punta de perfil avanzado, entre 150 y 400 €. El retip profesional de una cápsula de bobina móvil se mueve entre 200 y 400 €, así que solo compensa en cápsulas caras con el cantilever intacto. El cambio en sí no tiene coste de mano de obra: se hace en casa en treinta segundos.

¿Cómo se limpia la aguja del tocadiscos?

Con un cepillo de fibra de carbono, en seco, pasándolo siempre de atrás hacia delante y con una presión mínima. Nunca de lado a lado, porque el cantilever no soporta esfuerzos laterales. Si usas líquido limpiador, moja el cepillo y no la aguja, para que no ascienda hasta el adhesivo del diamante ni hasta la goma de la suspensión.

En resumen: apunta la fecha en que montaste la aguja, cuenta caras en vez de años, cepilla la punta antes de cada escucha y, ante la duda, compara el primer tema de una cara con el último. Cambiarla a tiempo cuesta unas decenas de euros; llegar tarde te sale al precio de la colección.

Juan José L.
Credibilidad técnica

Juan José L.

Estoy al frente de AcusticaX. Antes de escribir sobre un equipo lo pruebo y lo mido con las herramientas del propio sitio, porque un dato repetible dice más que una impresión. Ese es el criterio de todas las guías y análisis: mido primero, opino después y soy honesto sobre lo que una medición casera puede -y no puede- afirmar.